Comienza una nueva temporada y con ella nuevos acontecimientos. Con mi aliada hemos meditado y especulado sobre lo que puede ser este cambio de estación*, suponemos (y esperamos) sea de muchas ocupaciones, ahora que al fin el verano acabó, nos veremos más fuera de casa. Así como el verano es la mejor excusa para muchos de salir, para nosotras fue la mejor excusa para estacionarse y desde casa perfeccionar nuestro mundo. Dentro de lo que nos hemos propuesto estamos barajando la posibilidad de exorcizar miedos aprovechando la inspiración que nos dará el ritual otoñal de frío, lluvia y hojas.
Hace días atrás estando las dos con un estado de ánimo cuestionable quisimos de forma espontánea y simultánea ir al cine… se propuso y se hizo, ya no queríamos más emociones y decidimos ir a ver una comedia liviana de esas en las que sólo basta con mirar sin digerir (cómo era la necesidad de no digerir nada, que nos compramos fruta para pasar la velada). Ahí estuvimos viendo como nos refregaban en la cara los finales felices de película, donde todo ocurre a partir de un cambio o un hecho inesperado, con personajes que sufren confusiones, que hieren y son heridos, pero que finalmente todo les sale bien.
Después de ver tanta situación idílica, meditamos por un rato, y aunque no podemos dejar de reconocer cierta similitud entre algunas de las situaciones en pantalla y nuestras propias vivencias, llegamos a la conclusión que más que comedia habíamos visto una película del tipo “Fantasía”, en donde los hechos desafortunados terminan en un “Happily Ever After” y el karma al parecer no existe. En fin, a lo mejor, cual cuento de hadas, para nosotras también habrá un happily ever after o algo parecido, por ahora, los hechos dicen lo contrario, nuestra vida no tiene guionistas benevolentes, o quizás somos un par de ratoncillos a merced de alguien con delantal blanco que observa y apunta en su cuaderno las diversas reacciones a los placebos y laberintos, sin que necesariamente adquiramos alguna recompensa por el esfuerzo. Está bien, hay sujetos que nacen con un don de guionistas, y de manera asombrosa suelen vivir sus libretos sin mayores sobresaltos; bueno, no parece ser nuestro caso, pero estamos seguras que lograremos guiar nuestras vidas al propósito que deseamos… sólo es cosa de tiempo.
Hoy nuevamente nos juntamos, esta vez en medio de unos cuantos trámites, estábamos en eso y usamos la espera charlando y nos acordamos de aquella película, sonreímos y callamos, abstraídas finalizamos los trámites y nos despedimos pensando que para una nueva propuesta de cine, definitivamente NO optaremos por algo liviano y amoroso, sino que daremos prioridad a un ultra drama, donde podamos decir “¡Por Dios! hay tanta gente que sufre que nuestra vida es un verdadero cuento de hadas”
Que gran inestabilidad, lo desconocido nos atemoriza, la necesidad de que la tribulación desaparezca es tan paralizante, que nos sentimos en algo así como el SPM (¡no confundir! es Síndrome Post Mortem), una especie de atrofia ante los cambios experimentados por el mundo; seguimos en esta misma postura desde que nos enteramos de golpe que, a pesar de la compañía, somos individuos y que en ésta estamos solas.
*Por cierto estamos conscientes de que un cambio de estación no necesariamente involucra un cambio de vida o de mentalidad, pero sí podría ayudar a dirigirnos desde una nueva perspectiva.
Las Autoras

8 Comentarios de este artículo:
Hola "Autoras",a mi me pasa lo mismo cuando veo de esas peliculas livianas, siempre termino con un nudo en la garganta pensando "kiero eso para mi" o "hombres asi no existen!!!" jajaja, aunque igual em gustan, me dan un poco de esperanza, yaaaaaaa jaja, nooo, sabi q creo q en estos momentos de mi vida me harian mas mal, asi q nooo, algo chistoso pero sin historia romantica jaja, bye
Carolita!!!
Carolita (jeje):
Claro, es la pura verdad. Aunque siendo francas, obvio que nos gustaría no un final de película, sino una vida de película, pero por ahora, en el reparto de roles, estamos más bien con los llamados dobles, recibiendo golpes o ardiendo en llamas, pero trabajando como locas para el protagónico con un Happily Ever After :D
Saludos y esperamos tenerte otra vez por acá,
Las Autoras
Me gusta jugar a veces a que la vida es una película, incluso haciendo paralelos cinemátográficos con la gente que me rodea, pero es solo un juego. Se que si voy al cine en dos horas y media se termina todo. La vida (salvo algún contratiempo mortal) es un poquito más larga.
Al final de "Into the Wild" el protagonista que se escapó a vivir en la más abosulta soledad descubre que la felicidad sólo es real cuando es compartida. Algo de razón tiene.
Zaludorrsss a las autoras (me intriga saber sus nombres pero más me fascina no saberlo jajaja).
Yafi, lo que extrañamos de la vida, en comparación con las películas, es la oportunidad de segundas y terceras tomas (o las que sean necesarias) y si no es mucho pedir, una buena banda sonora... definitivamente sería un extra a las intenciones.
Zaludorrsss fascinados ;)
de Las Autoras
Bellas, Como me dijo una vez un fallecido amigo: “Nacimos solos y pobres… morimos solos y sin nada”… Bueno él murió solo y nadie lo supo.
Me tomare la patudes de recomendarles una película Turco-Alemana: “Contra la Pared” en ella se plasma la burla de la vida con sus malditos cambios de giros. Pronto iré a Viña y les regalaría una copia gustoso.
Saludos!
+Azariel+
+Azariel+ Estamos solos siempre, hasta en el intermedio de la vida, lo demás son meros adornos.
En relación a la película, nos complacería mucho obtener una copia, en caso contrario la buscaremos, muchas gracias.
Las Autoras
Besos!
paso por estos lares y dejo un beso...
azariel
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