Con qué frecuencia nos preguntamos qué habría pasado si hubiese tomado una decisión o la otra, o si hubiera dejado de hacer esto o aquello. En fin, sabemos que la tan ansiada respuesta habita en el limbo o en caminos ya cerrados a favor de otros.
Durante nuestra vida, en algunos casos y en un afán antideterminista, tratando de doblarle la mano al destino, frente a múltiples alternativas optamos por aquella que es (o que fue), no necesariamente la correcta, no la más acertada, pero al fin y al cabo la elegida, y ahí comienza todo. Mientras el resultado de tu elección se acerca más a lo esperado todo parece correcto, todo valió la pena y no hay mejor realidad que la que vives, pero ¿qué pasa cuando tu intención cobra vida propia y se te escapa sin control? es ahí cuando se complica la historia y entonces dices: ¿En qué estaba cuando decidí esto?
Lo cierto es que nuestras acciones por insignificantes que puedan parecer producen un efecto, su alcance, por otro lado, es difícil de precisar. Aún así, ante la posibilidad de elegir (bien o mal) y no hacerlo, no hay dudas, es preferible lo primero, lo importante es como logramos manejar las consecuencias de nuestras elecciones.
Y así llegamos acá, con una cuota de introspección, algo de retrospectiva y mucho de empirismo, compartimos nuestras experiencias y tratamos de aprender de ellas, es en esta postura en que nos debemos situar para llegar a la más alta probabilidad de lo que ocurrirá, no tanto con lo que cobre vida, sino que con la vida que debemos llevar nosotras mismas luego del acontecimiento.
Durante nuestra vida, en algunos casos y en un afán antideterminista, tratando de doblarle la mano al destino, frente a múltiples alternativas optamos por aquella que es (o que fue), no necesariamente la correcta, no la más acertada, pero al fin y al cabo la elegida, y ahí comienza todo. Mientras el resultado de tu elección se acerca más a lo esperado todo parece correcto, todo valió la pena y no hay mejor realidad que la que vives, pero ¿qué pasa cuando tu intención cobra vida propia y se te escapa sin control? es ahí cuando se complica la historia y entonces dices: ¿En qué estaba cuando decidí esto?
Lo cierto es que nuestras acciones por insignificantes que puedan parecer producen un efecto, su alcance, por otro lado, es difícil de precisar. Aún así, ante la posibilidad de elegir (bien o mal) y no hacerlo, no hay dudas, es preferible lo primero, lo importante es como logramos manejar las consecuencias de nuestras elecciones.
Y así llegamos acá, con una cuota de introspección, algo de retrospectiva y mucho de empirismo, compartimos nuestras experiencias y tratamos de aprender de ellas, es en esta postura en que nos debemos situar para llegar a la más alta probabilidad de lo que ocurrirá, no tanto con lo que cobre vida, sino que con la vida que debemos llevar nosotras mismas luego del acontecimiento.
Las Autoras

2 Comentarios de este artículo:
Me siento como el mono
Yo
comento lo siguiente:
(enlace a mi blog poético)
http://elbodegon.blogspot.com/2007/12/irrelevancias_08.html
nos vemos!
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